Semillas estériles y transgénicas para Iraq

Después de las armas radiactivas la población iraquí sufrirá las
consecuencias del arma alimenticia.. La nueva legislación prohíbe a los
agricultores conservar las semillas.

No contentos con haber destruido Iraq con más de 10 años de embargo y con
dos guerras radiactivas, los Estados Unidos atacan ahora a la población con
el arma alimenticia.

Guardar las semillas para la siguiente cosecha ha sido y sigue siendo la
base de la agricultura desarrollada desde hace diez mil años por la
civilización humana. Ahora es ilegal según el nuevo orden multinacional.

Desde febrero de este año, la nueva legislación Orden 81 (21/01/05) impuesta
por los ocupantes en Iraq, ordena que los agricultores iraquíes no podrán
guardar sus semillas en el futuro; semillas de variedades que ha estado
manteniendo y mejorando durante siglos[1].

Los agricultores iraquíes tendrán que obtener una licencia anual para
comprar cada año paquetes de semillas transgénicas a las corporaciones
multinacionales (fundamentalmente estadounidenses) encabezadas por Monsanto.

Así, según el párrafo 66 de la Orden 81, se prohíbe en adelante a la
población iraquí guardar semillas, y solamente pueden sembrar semillas para
su alimentación, si dichas semillas les son proporcionadas por
distribuidores licenciados y autorizados por EEUU. Igualmente, el contenido
del artículo 14 implica que cualquier variedad aún no “conocida”, sea
registrada, o entra automáticamente en la sección de variedad “protegida”,
por lo que en adelante tampoco podría guardarse y sembrarse su semilla. Así,
cada año, los agricultores iraquíes tendrán que destruir cualquier semilla
que tenga y comprar de nuevo semillas de un distribuidor autorizado, o
enfrentarse a multas o la cárcel.

Los iraquíes tendrán que estar además “agradecidos” por esta medida que se
toma “para poner al día la legislación de propiedad intelectual del país,
conforme a parte del articulado de los Acuerdos de la Organización Mundial
de Comercio”,

según el administrador estadounidense del “gobierno” títere iraquí.

Además es de prever que las semillas que van a vender a los agricultores
iraquíes incorporarán la tecnología “terminator”, con cuya patente se hizo
Monsanto al comprar en ¿?? la empresa .

De este modo los iraquíes también deberán estar agradecidos a las
multinacionales por no tener que pagar multas ni ir a la cárcel, puesto que
esas semillas son estériles y evitan cualquier tentación de guardarlas.

La comercialización de la Tecnología de Semillas Estériles “asesta un golpe
terrible a los agricultores más vulnerables del mundo - los 1.400 millones
de personas que dependen de la semilla de la cosecha anterior para el nuevo
ciclo”, afirma el Director Ejecutivo del Grupo ETC, Pat Mooney. “La
tecnología “terminator” fue desarrollada originalmente por el gobierno de
Estados Unidos y la industria de las semillas para evitar que los
agricultores volvieran a plantar la semilla de su cosecha y actualmente se
considera la aplicación de ingeniería genética más inmoral”(2).

Además hay que recordar que, en la mayoría de los casos, estas semillas
genéticamente modificadas han sido creadas a partir de variedades
desarrolladas durante miles de años por poblaciones agrarias indígenas, como
la propia iraquí, e intercambiadas libremente como patrimonio común.

Ahora que las multinacionales han patentado parte o la totalidad del
material genético de estas variedades, las personas que durante generaciones
las crearon,las desarrollaron cuidadosamente y las mantuvieron tendrán que
pagar por usarlas.

Es lo que se llama robo por patente.

Las multinacionales atentan contra los Derechos de los Agricultores y la
soberanía alimenticia de todo el mundo con la excusa de darles acceso a la
biotecnología moderna que supuestamente va a librarles del hambre.

La tecnología “terminator” y el robo por patente son sólo dos de las últimas
estrategias del arma alimentaria como lo fueron la revolución transgénica y
la revolución verde. Sus efectos catastróficos incluyen aumentar la
dependencia, el hambre y reducir la población. Existen dramáticos ejemplos
que lo demuestran como la India en el caso de la revolución verde y como
Argentina en el caso de la soja transgénica.

Una de las primeras armas de dominación es el arma alimenticia. Cuando se
aplica a un país su independencia agraria y alimentaria se esfuman y en
consecuencia desaparece la independencia económica. Su independencia
política, si es que quedaba algo de ella, pasa al reino de las leyendas.